sábado, 16 de mayo de 2015

SENDERO






En bocas rosas mi boca fuerte
besaba  la vida y vivía la muerte:
un cáliz dador de vida,
un ánfora traidora que me aspiraba
cual vampiro de carne y espectro,
el cuello suave donde otros besaban.

La habitación giraba en ritmo suave
y el techo de mi alcoba
cubría con sus mantos rasgados
entre oscuridad profunda y rayo de luz
mi cuerpo inerme en el huerto profano,
mis pupilas inertes en medio del soñar…

Luego vino el sueño vestido de blanco
Y me dio su comunión…
Sellaron mis párpados sus ojos agobiados,

emprendí la senda larga y dulce de Dios.


Paula




domingo, 10 de mayo de 2015

RODEA MI CUERPO







Rodea mi cuerpo de carmín,

suaviza la profundidad de las ojeras

que la noche y tú tejieron sin prisa

a la vera de mi cansina mirada.

Mírame, soñándote en el lago,

el extenso lago de la vida,

como una roca para apearme,

un tronco al cual volcar mi abrazo.

Ya no me dejes en esta conversación

interminable con el silencio.

Sella mi boca con tu beso profundo

y enróscate a mí... con el alma y el cuerpo.



Paula

sábado, 9 de mayo de 2015

SIN PENSAR








Abierta amapola, cuajada en silencio,
me volví a la vida en la copa de tu boca
... no pensaba encontrar en medio de esta selva
donde beber con fruición a la vera de unos labios,
que más que labios son grandes mares
donde bogar mi barca: ¡toda ensueños!
y acabar encallando lentamente
en el cuenco sagrado de tu pecho.

Alzada tu cabeza de plata y oro
con la misma expresión de un santo perdido
... no creía que cemento y  luces frías
me regalarían la tibieza perforante de tu cuerpo,
Más que tibio, un fogón ardiente
donde desdoblar mis curvas fuertes
y acallar los pétreos harapos de la noche
embebida en la fuerza de tu cuerpo...

Coagulada de silencio, abierta amapola
que recibe en su cesura de flor
el pistilo prolongado de un viejo amor...

Paula

viernes, 8 de mayo de 2015

SACRO





No sé en qué vaso de la vida te vi, astro y abismo marino...
con los ojos más dulces que las pastillas de Dios
y la boca húmeda de besar las manos de los santos...
Fuiste un silencio y una comunión... me uní a ti
y en lides de reyes y redentores me arrastraste...
Tanto es el amor sacro, tanto perfora mi piel,
que frente a tus pies me hinco, desarmada en lágrimas
para, en otra copa volver a sorber de tu manatial... perpetuo.


Paula

SI TIENES QUE IRTE








Si tienes que irte
por el sendero de adoquines de esta noche,
entre las luces y las sombras,
entre las esquinas y los muros,
en medio de las piedras del cielo
y del estruendo de la voz de Dios,
entonces ve, arrancando un trozo de mí,
o arrancándolo todo de mí...
sin preocuparte ve
porque en el pozo de los sueños
fermentaré un abrazo, el último...

Luego viviremos atados a esos brazos,
hundida mi cabeza en tu pecho,
enredadas mis manos en tu pelo,
posado mi sexo en tu sexo... paloma
y semilla que se desenvuelve
y se vuelve a unir en el misterio del ser.
¿Qué soy sin la profundidad de tu boca?
Sin la demasía de tu boca...¿qué soy?

Fermentaré ese último abrazo eterno,
estarás enroscado en mi centro de mujer,
yo te poseeré por siempre jamás,
y todas las copas de la vida a las que me asomé,
y todos los bocados que la dulzura me regaló,
desvanecerán ante el dolor de tu cuerpo
y el dolor de mi cuerpo cuando en silencio
somos el manto único del universo.

Amar duele estando cerca,
estando lejos,
y más allá de la vida...


Paula

AMIGO







La tristeza de la distancia,
distancia que nunca se sellará,
dolor inmenso del alma
que abierta como flor palpita
en el río de la vida y la muerte...

Te fuiste en otoño.
Te habrás ido todos y cada uno de los otoños...
La lágrima eterna penderá de mis pestañas
y el olvido jamás llegará para tu rostro.
Lo que más duele es que no deseabas irte
y los oídos de la muerte no escucharon tu voz...

Amigo...

En el aljibe de mi alma,
en la hondura profusa,
echaré una flor...

Paula

miércoles, 6 de mayo de 2015

FLOR HONDÍSIMA






Coagulaba la noche
en sendero de espinas...
el dolor era prenda de piedra
que vestía el manto frío de mi cuerpo
...rastros se perdían en la pira
donde Dido acabó con su vida...
y tantas otras que silenciadas
amando demasiado... se desangraban.

¿Por qué es intrínseco en la condición
de enroscarse en una pasión profunda
acabar sintiendo la mano helada
de la nocturna sombra, escombro,
apenas un guante de púas
que rechaza la caricia de Dios?

...Yo no lo sé, vivo de jardines de besos
donde crecen largos tallos como manos
que nunca, jamás alcanzo; están más allá.
...Ciertamente no lo sé, libo de las flores
que se abren a mi sed casi piadosas.
Casi... siempre buscando el nido de mi boca.

Cuajada la noche es un espejo,
el terrible espejo de mi ser,
y ahondo mi palidez en sus recodos
y perforo el silencio con mi grito...
El grito ahuecado de la vacuidad,
el grito perforado de la continencia...

Yo no lo sé, vivo en un huerto perdido,
que es como un cuenco sacrosanto,
allí sorbo del propio Dios su aliento
y exhalo de la propia muerte su voz.
Ciertamente no lo sé...
no sé por qué amar despiadadamente,
hasta despiadadamente morir...

No....no, yo sorbo en el jardín de néctares
la flor hondísima que el amor no es.


Paula

domingo, 3 de mayo de 2015

NUNCA





Nunca he sabido si la noche prevee el día o es el día quién prevee la noche...
Son pensares en el hondísimo lago de mi alma que divaga por ti.
Te he visto, el sueño arañaba las paredes, los muros, los jardines:
pero yo te he visto estoico, incólume como acechando mis rincones...
Y nunca, jamás pude saber si los ojos de piedra de tu rostro
me alcanzaban a ver o era otra fatuidad del destino...

Te vi en medio de la habitación, como estatuilla de mármol
y parecía crecer la hiedra vistiendo tu cuerpo... tapando tu sexo,
amurallando tus muslos, haciendo un manto gigante a tu espalda,
Nunca, nunca conocí una mirada que no fuera pétrea y fría
mientras batallaba con un dige de cristal colgado de mi ventana
para no dormir... no, nunca más dormir a la vera de tu cuerpo.

¡Ah mis ojos tan cansados apoyaban sus párpados uno sobre otro
y en batalla de nemrodes las figuras se perdían en pasilllos,
floreros marchitos, voces inconexas, incomprensibles, inaudibles,
silencios sorpresivos, temores, algrías y miedos:
todo bajo el juncal de mis pesatañas húmedas y agotadas
en el espejo atroz del sueño que no quería soñar,

...y en procesión de pecados marcharon uno junto a otro
todas aquellas memorias donde yo te pertenecía
"estatua de Dios" y tú eras simplemente un trozo piel
que latía junto a mi cuerpo.

Paula

SENTIR








Sentir palpita profundo en las entrañas,

son los cientos de ojos de la piel

que abren sus pupilas a la luz de la caricia…



Paula Cruz

sábado, 2 de mayo de 2015

NOCHE






En medio de la noche, culebra ondulante,
la ilusión se mezclaba con trozos de realidad,
y no alcanzaban mis manos estiradas
a tocar el rostro que a mí se inclinaba:
tu rostro rubio, cansino, de ojos cuajados con la soledad...



¿Eras tú un hombre de perla y silencio
o una visión torpe que el sueño me traía,
ajado de dolor, coagulado de rarezas, 
de caricias ahumadas en el aroma de un incienzo
y desmayadas sobre la calidez de mi cuerpo?


Ladee mi cabeza evitando verte
pero tus ojos desasidos se vertían sobre mí,
Cerré mis pupilas y las torné de piedra
para que ya nada pudiera tocarlas con la visión
y me dormí en medio de un jardín de cerezos,

                                       cerezos bocado de Dios.



Paula





viernes, 1 de mayo de 2015

NO QUIERO NO, VERTE CERRAR LOS OJOS ESTA NOCHE






No quiero, no, verte cerrar los ojos esta noche
que como un pozo abismal se extiende profunda hacia el universo:
océano infinito donde caen rendidas y verdes tus miradas.
Hoy no, hoy quédate junto a mí, despierta de tus sueños,
que tus brazos se estiren a lo largo y ancho de mis recovecos,
y palpiten las células tibias de nuestro único cuerpo...
Hoy no, hoy quédate enredado a mi cabello,
echado a las plantas de mi corazón,
como el can más fiel, como la estrella que eres
cuando brillas inmenso en mis rincones.
No quiero, no, ver tu boca silente, extraviada,
y tu sombra cansina, acostada detrás de ti,
condenada a su perpetua cadena unida a tu ser.
Te lo suplico, hoy no te vayas por las rutas soñadas, ¡ven, ven!:
sea el cuenco de tu cuerpo a mi espalda el escudo
que en la noche me abrigue de los espectros;
sean tus brazos como los montes a un valle,
dándole al río ruboroso de mi piel su naciente;
sea tu boca, tu boca siempre muda, en mi hálito,
y respire de ti.... y respire de ti... ¡ah sí!
¡Seas tú esta noche, y yo, y el más allá,
y el insomnio, esta vez bendito, quien nos vea comulgar!




Paula

ÁBRETE




Ábrete alma mía,
abre también el recinto de mi cuerpo,
quita el cerrojo eterno de mis miedos, ábrete al día,
ábrete a la noche, descorre las cortinas del silencio,
permite la huida desesperada del deseo intenso.
Consagra la comunión de la piel con la piel...
Ábrete, como las puertas del cielo a sus fieles,
no te niegues los placeres que susurran,
las mieles turbias y fervientes del infierno,
caídas desde las nubes a que te lleva la lujuria.
Abre tu boca de mil palabras germinadas en el desierto.
Ábrete entre las piernas morbosas del Deseo.
Gira, revuelca, vuélvete alma de la noche,
noche desenfundada de misterio…
Ábrete alma mía, no temas entre sueños,
que la vida te lleva, que la vida me lleva.
Que el alma no es sino para abrirse de par en par.
…Luego: ¡vuélvete cuerpo!
Cuerpo como un pozo, como un agujero negro…
Recibe en tu seno profundo al amante andariego.
Ábrete alma mía y deja que te penetre
la luz volcada de los cuerpos excelsos…

Paula

NOCHE CENICIENTA








Era una noche cenicienta,
el cielo cubierto de gris.
La gata maúllaba en la ventana...
¿quién sabe qué pasaba?

Todo lo que existe estaba rebautizado:
tu acababas de irte.
Ya no poseía manos sino caricias,
y mi boca era un gran beso.

Tu cuerpo impreso en el mío.
Tatuado piel con piel...
arrastrastrabas contigo también alma,
sueño y parte de mi silencio...

Sentada frente a la ventana
sólo escuchaba al otoño entrar,
pasos lentos y fuertes
y en un momento creí que volvías a mí...

No, tu partida ya había cavado un sendero
y no había vuelta atrás.
Me acurruqué, cerré los ojos lagrimeantes
y dormí con la noche colgada de mi ventana.


Paula