martes, 22 de marzo de 2016

A veces al mirar el otoño







Cuando los ojos miran tristemente
la caída de las hojas,
las voces apagadas susurran largamente,
y las nieblas de la tarde
que descienden suavemente,
en sus tules fríos envuelven tercamente
el tallo de las flores, 
los troncos majestuosos,
las estatuas en los parques
y los bancos silenciosos...

A veces el otoño se empeña duramente 
como un jirón grisáceo que se disfuma lentamente
olvidando su médula de oro, su raíz broncínea,
y las rojas alfombras que son su insignia...


A veces el otoño se extiende opacamente
como una mancha de nostalgia indiferente,
con turbia lluvia, con rezos de flor agostada
y plegarias susurrantes en las noches calladas…



Cuando los ojos miran tristemente
la caída de las hojas,
las voces apagadas susurran largamente,
y las nieblas de la tarde
que descienden suavemente,
en sus tules fríos envuelven tercamente
el tallo de las flores, 
los troncos majestuosos,
las estatuas en los parques
y los bancos silenciosos...

A veces el otoño se empeña duramente 
como un jirón grisáceo que se disfuma lentamente
olvidando su médula de oro, su raíz broncínea,
y las rojas alfombras que son su insignia...

A veces el otoño se extiende opacamente
como una mancha de nostalgia indiferente,
con turbia lluvia, con rezos de flor agostada
y plegarias susurrantes en las noches calladas…



No, no es la esencia del otoño la pena y la extinción.
…Pero a veces las miradas lo tornan pausado y tristón.

Paula









1 comentario:

  1. Es que el otoño tiene todo eso que hace que el alma se siento más vulnerable aún.
    Un abrazo.

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