martes, 22 de marzo de 2016

Como mi alma







La tarde desteñida, manchada de oro,
penetra lentamente por la ventana.
El tiempo suspenso, arremolinado,
cuaja su silencio en risas atrofiadas.

Es en el florero, tan tristemente solo,
donde la rosa duerme eterna y opacada.
Tiene alma de mujer, piel de amante,
y una boca oculta repleta de palabras.

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A lo lejos dibuja el paisaje tenue
la figura augusta de una vieja lámpara.
Erguida enorme, sobre la sombra incipiente,
reclama la grandeza de su antigua estampa.

El corazón de un atardecer, enmudecido,
pulsa lentamente sobre la flor pálida.
El reloj eterno de la misma vida
calla suavemente la hora escuálida.

…Es que la tarde lleva… prendida mi alma.

Paula

1 comentario:

  1. Seguro que sí, que es la esencia del alma la que surge en tus versos.
    Un abrazo.

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