martes, 22 de marzo de 2016

El cadáver de la piel







En la bóveda cristalina de la memoria,
ha aparecido tu rostro envuelto en olvido,
han tejido los años la distancia, el silencio,
y han bordado los días el color de la lejanía...
Y como una estela fugaz en la noche de mi vida,
cruzaste volando el arco de mi mente
para encallarte en el rincón más perdido
donde yacen los sueños durmientes...

Te vi, astral, envuelto en neblina...
Aquellos ojos profundos que azoraban,
azorando la opacidad terca del recuerdo
que en haces de oscuridad desdoblaban
en un pliegue de luz, donde tu mirada
se sostenía firme en la rareza de la letanía,
en la hermeticidad confusa de las cabezas
y en la tinción desfallecida de nuestras vidas...

Ese rostro, que hoy he vuelto a ver,
como una imagen apoyada en su reflejo,
no sé si era tu rostro, o el espejo,
donde mi propia imagen se desprendía....
¡Y allí, cobrando vida, crecía y crecía!
hasta asombrarme con la ojerosa tarde
que sobre los huecos del recinto, hundidos,
echaba sombras sobre la fortaleza del Olvido...


El tiempo: amo y señor,
en sus fauces de emperador
se ha tragado la memoria del cuerpo,
la conciencia turbia con sabor a miel...
pero en medio de su boca de harapos
ríe erguido y por siempre intacto
el cadáver inextinguido de la Piel...



Paula



2 comentarios:

  1. El tiempo y los recuerdos.
    Un abrazo.

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  2. Nuevamente, un gusto.

    Me gusta como vas delineando tus emociones.


    ***

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