martes, 22 de marzo de 2016

Noches







Las noches me atormentan con sus manos de incertidumbre.
No conozco un recodo de la oscuridad que me regale frescor,
El sueño no llega, la vida transcurre frente a mis pupilas.
Vendas de oro recubren estatuas y parques...¡ inmovilidad!

...Sí, permanencia, perpetuidad en la rambla frente al mar,
y allá abajo en las aguas sopla la brisa de otoño.
Cada caricia, cada contacto me vuelve más etérea aún.
Y me voy pareciendo a una estatua más.

Duele vivir en la tumba rosácea del Amor,
y duele Amor, suspendido, colgado de las sombras
y duele Soledad abismada sobre mi cuerpo.
Y duele que llegue la noche y me abrace en su frío.


Paula

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