sábado, 5 de marzo de 2016

Silenciosamente






En silencio cae manto de hielo negro,
noche sin voz, camino perdido en ese silencio.
Hoy quiero ver desmayarse las estrellas
frente a mis ojos incrédulos... verte llegar a ti,
verte venir, verte, verte, y verte y seguirte viendo.

No quiero, no, que mis ojos caigan,
que mi boca se marchite en un suspiro,
que mi cuerpo se florezca de extraños sueños.
No, no quiero que la oscuridad se cobre
mis caricias tibias y mis hondos besos.

Dame, si puedes, la luz profunda... ¡tan profunda,
de tus ojos perpetuamente negros!
Encalla en mis sentidos la vorágine eterna,
¡ah tan eterna como eterno es el desasosiego
de mi cuerpo frente a tu cuerpo!...¡cielo contra cielo!

Déjame, sí, déjame ir muriendo
en las esquinas resbalosas de la noche
y sus perpetuos brazos de negro hielo...
Luego llévame, sí, llévame al fondo de un naufragio
de mi vida en tu vida, de tu boca en mi sexo,
de tu sexo en el alma profunda y misteriosa
de la oscuridad doblegada en mis pechos...



Paula

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